Frenar. Desenchufarse... Arrancando una maraña de cables que ahogan. Cuanto cuesta mirar al lado en estos tiempos en los cuales la inmediatez reina sin piedad alguna para quienes quieran volverse sobre sí mismos, y decir basta.
La digitalización de las relaciones sociales y la degeneración de estas, reducidas a simples interacciones cuantificables en métricas; La digitalización de los aspectos más básicos de la cotidianidad como el sistema bancario y el transporte público, no hacen más que empujar a la sociedad hacia una inseparable relación entre los dispositivos móviles, el internet y la vida misma.
Las generaciones más jóvenes, particularmente la generación Z, ha sido (en mi opinión) una de las protagonistas en pausar y dar el paso al costado para observarse a si misma y a su relación con las tecnologías, las cuales han cambiado radicalmente en forma y función desde la década de los noventa, que configura el génesis del acceso al WorldWideWeb (al menos de manera más masiva en países del primer mundo).
Estos últimos años, quizás desde 2023, han atestiguado el surgir de nichos en internet esmerados en compartir sus experiencias sobre las adopciones de los principios del minimalismo digital (El libro de Cal Newport del mismo nombre sirve como base para acercarse al concepto), tales como la utilización de "dumbphones" (cuya correcta denominación corresponde a "utility phone"), el almacenamiento de contenido multimedia como música y video en formatos físicos por sobre los digitales, como plataformas de streaming, entre otros.